¿Qué estamos comiendo?

Cultivos transgénicos en Colombia

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El 19 de junio de 2013 la compañía proveedora de productos para la agricultura, Monsanto recibió el Premio Mundial de Alimentación “que reconoce la labor y logros de aquellas personas que trabajan para mejorar la calidad, la disponibilidad o el incremento de la producción alimentaria”. Desde que me enteré de esta noticia el tema había estado rondando en mi cabeza, porque conozco un poco sobre la historia y las acciones de esta y otras empresas transnacionales que controlan gran parte de la agricultura mundial.

Hace unos días estaba haciendo mercado y le empecé a contar a mi mamá sobre lo que sabía acerca de los productos que compramos, pero me di cuenta de que no lo tenía tan claro y sentí la necesidad, no sólo de entender bien las implicaciones de la apertura económica en el ámbito de la alimentación en Colombia, sino también de poder explicarlo claramente a quienes les interesa, ya sea para ser proactivos o sólo para tener claro qué es lo que estamos comiendo.

Cultivos transgénicos

Un transgénico es un organismo vivo que no existe en la naturaleza, pues ha sido creado artificialmente a través de técnicas de ingeniería genética que permiten aislar partes de ADN de una especie para introducirlas en otra. Esto se hace para que los nuevos cultivos desarrollen capacidades que normalmente estarían fuera de su alcance y logren, básicamente, dos objetivos: producir sustancias tóxicas para controlar plagas y tolerar herbicidas, que son productos que se utilizan para manipular el crecimiento de plantas indeseadas. 1

El principal argumento por el cual se realizan estas modificaciones genéticas supone que los cultivos transgénicos son más productivos, optimizan el uso de los recursos no renovables y pueden contribuir con una solución para acabar con el hambre en el mundo.

El negocio de Monsanto

Monsanto no es la única transnacional que ha incursionado en el negocio de la agricultura, sin embargo está claro que es la que lo ha abordado de manera transversal, pues controla la mayor parte de cultivos transgénicos en el mundo. Así funciona el negocio:

  1. Monsanto produce semillas estériles para los cultivos transgénicos. Esto quiere decir que los agricultores no pueden cosechar las semillas de los cultivos, pues estas no existen, y por lo tanto no se puede iniciar un nuevo ciclo agrícola, a menos que se compren nuevamente las semillas a Monsanto.

  2. Estas semillas son tolerantes al glifosato, un herbicida que impide el crecimiento de malezas, pero que a su vez ha presentado irregularidades en los procesos de testeo para comprobar si es tóxico para los humanos.

  3. El glifosato es producido y comercializado por Monsanto, bajo el nombre comercial Roundup.

Impactos

Las plantas tolerantes a los herbicidas obligan a los agricultores a utilizar más productos agrotóxicos para controlar las malezas, y esta contaminación con productos químicos puede llevar a la extinción de algunas especies que han sido generadas por selección natural en los cultivos de indígenas y productores locales. Por otro lado, este modelo de agricultura ha sido creado por Estados Unidos, y se pretende aplicar en otros países del sur del continente, valiéndose de los Tratados de Libre Comercio que se han firmado con el país norteamericano. Los campesinos deben competir con las multinacionales agrícolas, a las que también deben comprar las semillas que van a utilizar para cultivar, gracias a la Ley 1032 aprobada en Colombia. Esta ley protege la propiedad intelectual de las semillas “mejoradas” declarando que sólo son legales las que están certificadas y patentadas, y cualquier otra cosa similar, incluso la semilla original que fue modificada, es ilegal. 2

En resumen, los campesinos que siembren con semillas que hayan cosechado y almacenado de cultivos anteriores podrían convertirse en delincuentes, lo que los obliga a entrar en el círculo vicioso del negocio de Monsanto, con una alta probabilidad de terminar quebrados o desplazados. De lo anterior se desprenden también implicaciones de la salud, pues todavía el alcance de los cultivos transgénicos es desconocido, y se han presentado efectos secundarios en el consumo de estos alimentos, y en las tierras en donde se cultiva con estas semillas, relacionados con alergias, resistencia a antibióticos y contaminación por el uso excesivo de productos químicos.

Cultivos transgénicos en Colombia

El panorama colombiano en este ámbito era más esperanzador hasta finales de la década de los 90, pues el país era autosostenible en términos de agricultura, sin embargo las condiciones empezaron a cambiar después de la apertura económica. Colombia importa transgénicos como maíz y soya desde hace más de 15 años, y la comunicación acerca de este tema para la sociedad no ha sido la más acertada, puesto que las compañías productoras se oponen a etiquetar los productos transgénicos como tal.

Aunque existe un proceso de evaluación de riesgos para dejar entrar cultivos transgénicos al país, en el 2005 el Gobierno expidió un decreto al que se opusieron varias ONG, exigiéndo licencias de todos los cultivos transgénicos que ingresaran y monitoreo a las actividades de Monsanto dentro de Colombia, el Consejo Técnico Nacional de Bioseguridad revisó la apelación y el proceso dejó de ser integral. Ahora los riesgos para el ambiente y la salud pública se hacen aún más grandes.

Hay un problema evidente de comunicación, puesto que los sectores involucrados han restringido el acceso a la información, no sólo desde las etiquetas de los productos transgénicos, y la sociedad debe al menos conocer esta situación.

Plátanos verdes

Iniciativas para contrarrestar el impacto en nuestra sociedad

Ante esta situación muchas ONG y grupos activistas se han levantado para defender nuestro patrimonio nacional. Este es el caso de la comunidad de indígenas Zenú, quienes en el 2005 lograron declarar el resguardo indígena de San Andrés de Sotavento como Territorio Libre de Transgénicos, para proteger su biodiversidad de más de 20 variedades de maíz.

Es importante que antes de buscar iniciativas en las que podamos participar para contribuir con los productores locales de alimentos, revisemos nuestros hábitos de consumo y entendamos qué alimentos transgénicos hay en nuestras vidas, ya que si tenemos la posibilidad de elegir un producto natural independientemente de su precio, esta es la mejor manera de ayudar.

De todos modos existen campañas y organizaciones que apoyan la biodiversidad y la agricultura nativa colombiana, con las cuales podemos vincularnos y participar de la forma que más nos guste para proteger la producción local. Esto es lo que podemos hacer:

Ofrescos

 

Ofrescos es una empresa joven comprometida con la seguridad alimentaria de Colombia. Tienen un portal de domicilios en línea a través del cual se pueden ordenar productos frescos todos los días. Cuentan con una línea orgánica de frutas, verduras y algunos cereales con la cual podemos contribuir y apoyar a la producción local, además de comer delicioso.

La canasta

 

La canasta es otra opción para comprar productos agroecológicos a domicilio. Tienen un sistema en línea para ordenar canastas para 1 a 4 personas, con alrededor de 15 productos entre frutas, verduras y huevos, y además se pueden pedir adicionales como café, quesos, mermeladas, arroz, entre otros, que hacen un mercado muy completo.



  • Pablo Andrés Vargas

    Que difícil es producir comida saludable pero tenemos que hacerlo ya hace un año estoy produciendo pollo natural y hay estoy en la lucha y cuando leo un artículo como este más me motivo a continuar pero tenemos que ser más los que trabajemos en estos alimentos .