El precio y el valor son dos cosas diferentes

El valor de la comida

Recuerdo que hace unos años tuve que ver varios documentales, la mayoría de ellos un poco exagerados en cuanto a teorías de conspiración, pero siempre defendiendo la idea de que las grandes multinacionales nos engañaban vendiéndonos comida alterada genéticamente, entre otras cosas, e invitándonos a apoyar las tiendas orgánicas. Yo pienso mucho en comida, y la verdad es que desde ese entonces no he podido olvidar una escena de uno de los documentales, que creo que me marcó de por vida.

Para contextualizar, en el documental se estaban exponiendo los problemas de salud en Estados Unidos, originados no sólo por los productos que la mayoría de gente come, sino también por los hábitos alimenticios. La escena mostraba una familia de bajos recursos, con problemas de obesidad, donde los padres comentaban lo mucho que les gustaría comer más saludable e inculcar esto en sus hijos para que aprendieran sobre la importancia del hecho, sin embargo les resultaba muy difícil hacer algo al respecto, pues era mucho más económico comer en McDonald’s y así garantizaban comida para toda la familia.

Esa escena representa una problemática social muy evidente, que además está muy avanzada en Estados Unidos. Ciertamente las multinacionales han arrasado con mucha de la producción granjera tradicional y cada vez es más difícil encontrar productos realmente orgánicos  a precios asequibles, por lo menos en el país norteamericano.

Este video que me inspiró a escribir esta publicación. Lo recibí por un correo que recibo todos los días de Upworthy, pero fue publicado originalmente por BuzzFeed.

Colombia

La situación cambia en Colombia. Aquí todavía podemos decir que nos tomamos el jugo de naranja recién exprimido, ordenamos una limonada natural, en el Valle bajamos mangos de los árboles y en Bogotá recogemos cerezas listas para comer, sin preocuparnos por que haya pasado un avión rociando insecticida. Además podemos conseguir productos realmente orgánicos mucho más fácil, aunque no nos demos cuenta, sin embargo es probable que la dinámica social haya empezado a verse afectada por fenómenos como el libre comercio y demás consecuencias de haber abierto nuestros límites.

Probablemente a muchos no nos pase como a la familia norteamericana, pues en Colombia casi siempre es más económico (o por lo menos igual) un almuerzo ejecutivo que un combo en McDonald’s, aunque es cierto que se pueden encontrar hamburguesas a precios muy bajos y restaurantes caseros muy caros. Por otro lado, el tema de cocinar en casa es una práctica que aquí conservamos y valoramos mucho, sin embargo para algunas personas esto se ha vuelto cada vez más difícil, por la misma dinámica social que pretende ir al ritmo del consumo.

¿Cómo contribuir?

En varias ocasiones he tenido que pensar en cómo hacer un mercado económico, que rinda y que alimente; y aunque es una tarea dispendiosa, que además depende de muchas variables personales, he logrado sacar algunos consejos para cuando tengan que hacerlo:

  1. Escoge dónde comprar. Muchas veces lo más fácil es ir al almacén de cadena más cerca de la casa, sin embargo, si tienen la oportunidad de ir a una galería o a una plaza de mercado no se van a arrepentir. En general hay más variedad de productos frescos y orgánicos, y el presupuesto rinde mucho más.
  2. Comprar alimentos no perecederos. Este puede parecer un consejo obvio, pero es increíble ver que productos como la avena, los garbanzos y fríjoles no son nuestra primera opción a la hora de comprar.
  3. Preparar los perecederos. A veces el tiempo es nuestra mejor excusa para comer comida rápida. Una buena práctica que leí en el blog de @Catalba es sacar un tiempo el fin de semana para pelar y picar las frutas. Yo le añado que además se puede cocinar algo grande, así no vaya a ser consumido todo de una vez. Las lentejas, las albóndigas y la salsa boloñesa son mucho más ricas recalentadas.

Con estos tres consejos no sólo contribuimos con nuestra alimentación y bolsillo, sino que también combatimos la problemática social, que eventualmente podría afectar nuestra salud y economía. Esta es una de esas iniciativas que pueden empezar por un individuo y convertirse en un movimiento local para ayudar a nuestra comunidad.