Buen servicio al cliente y buena comida

Mi final feliz @BuffaloWingscol – Una historia de buen SAC

Después de toda mi historia con Oma debo aceptar que había quedado algo decepcionada del mal servicio que pueden llegar a tener un restaurante. Confieso que todavía no me siento a gusto con el Oma de Metrópolis y es por eso que ahora mi café (mientras estoy en el trabajo) lo compro en Dunkin Donuts. No quiero decir que Oma ya no me guste del todo. La semana pasada estuve en el Oma Restaurante que hay en el Hotel Metro 127 y la comida estuvo espectacular.

Pero vayamos al punto. La semana pasada me fui a pasar el lunes festivo donde mis primas, y la verdad es que he descubierto que siempre que estamos juntas lo que más hacemos es comer, y comer rico!

Al medio día, mientras conversabamos en la cocina, llegó un amiga muy cercana y decidimos pedir unos chunks a Buffalo Wings. Como los domicilios no tenían cobertura hasta la casa de mi prima mandamos a que recogieran nuestro pedido, ya que todas aseguraban que la comida era muy buena, cosa que comprobé al poco tiempo ya que casi no se demoraron. Casi cuando estabamos terminando de comer, nuestra amiga mordió un chunk y por dentro tenía una apariencia desagradable. La verdad es que nos asustamos y luego empezamos a hacer hipótesis sobre lo que podría estar pasando. Una de ms primas me pidió que hiciera algo, porque sabe que a mi no me da pena quejarme, aunque aclaro que siempre que lo hago es por una justa causa.

Ya sabrán lo que pasó:

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Igual todas seguían un poco desconcertadas y no parecieron satisfechas con el tuit así que llamé a la sucursal del punto del parque de la 93. Hablé con el gerente quien, antes de que yo terminara de explicar lo que había pasado ya me estaba ofreciendo, muy amablemente, que nos podía cambiar el pedido. Yo terminé de describirle cómo se veía el pollo y él me explicó que eso podía ser parte del adobo que utilizaban, y que ya varios clientes habían hecho la misma pregunta, sin embargo insistió nuevamente en cambiarnos el pedido, a lo que dijimos que no, pues ya no teníamos hambre.

Mi tuit fue contestado unas horas después y yo, sin darle mucha importancia les dije que ya había resuelto la situación. Al día siguiente me volvieron a enviar un tuit confirmando si mi pedido era uno que habíamos mandado a recoger. Dije que si y nuevamente agradecí diciendo que ya había hablado con el gerente, quien me había resuelto todo. Después de esto me pidieron mis datos, y yo como siempre, los di sin esperar mucho más. Tres minutos después estaba recibiendo una llamada del dueño de la franquicia, que se encontraba preocupado, más por cómo se había resuelto la situación que por lo que había pasado con los chunks. Me dijo que para ellos los clientes eran lo más importante y que por eso querían invitarme a comer con mi prima y mi amiga a su punto del parque de la 93. Cuando acepté me envió un correo reafirmando la invitación y disculpandose nuevamente por lo que había sucedido.

 

Más que la invitación a comer, que por cierto fue deliciosa, lo que me encantó fue la forma en que manejaron esta situación. La rapidez y la insistencia fueron clavesincluso cuando yo ya creía que todo se había resuelto. Buffalo Wings se pudo haber quedado con mi llamada al gerente, en la que se me ofrecía un cambio del pedido completo, que yo no acepté, pero insistieron en convencerme de que podían prestarme el mejor servicio, y debo decir que se ganaron mi corazón.

No quería poner la imagen completa del tuit, en donde se ve el chunk, porque no quería que se quedaran con esa foto en la cabeza. Después de todo, la idea de este post es que todos se enteren del excelente servicio que tiene Buffalo Wings. Es por eso que aquí les dejo otra. Les dejo la imagen que todos los restaurantes quisieran tener. La de las sonrisas de sus clientes disfrutando de su comida.