Mi mamá siempre me pregunta ¿quiénes son tus seguidores? ¿cómo las personas llegan a lo que tu escribes? ¿por qué les interesa? Con esto espero responder esas y otras dudas. Las redes sociales a través de la cocina.

¿Por qué compartir tu receta?

Los medios convencionales, hasta hace unos 10 años, no eran medios de comunicación sino de transmisión de información. El periodista experto en cocina tenía la posibilidad de publicar el mejor plato de la ciudad, el crítico reconocido podía contar su experiencia en el restaurante de moda, el repostero famoso tenía su programa en televisión los jueves, de 4 a 5 de la tarde; pero ahí terminaba todo. Qué pasaba con las personas que consumían este contenido, qué pasaba con las personas que ensayaban una receta extraída de una revista y que encontraban otras formas de prepararla, qué pasaba si se quería saber más.

Evidentemente lo anterior terminaba por desarrollarse y resolverse en algún lugar, pero ¿en dónde?. ¿Dónde está la opinión pública? ¿Dónde puedo ver qué piensan los demás, los que tal vez no son los expertos, sobre ese restaurante famoso? ¿Cómo puedo encontrar fácilmente dónde venden ese peculiar ingrediente para hacer un pie de calabaza? ¿Acaso alguien no quiere acceder a ese valioso contenido?

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La respuesta a lo anterior, hoy en día, puede resultar fácil: internet y las redes sociales. Sin embargo es algo un poco más estructurado que eso, cosa que no quiere decir que sea difícil. La razón principal por la que ahora podemos acceder a esa información tan importante que construye la opinión pública, y que además podemos contribuir con ella, es por la disolución de los límites establecidos por el Estado. La realidad es que es un tema netamente económico que pretende resolver todo en la velocidad del consumo, traspasando incluso los límites geográficos, para mantener el ritmo de la interacción social.

Suena un poco aterrador y conspiracional, pero ese no es el tema, es sólo la razón por la cual hoy yo puedo preguntarle al famoso chef Jamie Oliver si para su receta de Broccoli Pasta puedo cambiar un ingrediente por otro; es también la razón por la que al dueño de la franquicia de Buffalo Wings le interesa mi tuit sobre el servicio al cliente de uno de sus restaurantes; y es además la razón por la que si escribo en mi blog sobre mi inconformidad con Oma Café más usuarios se atreven a recomendarme otros sitios que consideran mejores. Si lo analizamos bien, todo se resume a intereses económicos, desde el punto de vista del otro, pero desde el mío (desde el usuario común, como yo) hay más beneficios que cualquier otra cosa.

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En internet, en principio, todos los usuarios estamos en igualdad de condiciones. Todos podemos acceder a la información y más importante aún, todos podemos crearla, complementarla y cuestionarla. Ahora podemos ver la receta del chef famoso y las opiniones de diferentes personas sobre el plato, podemos entrar en la discusión sobre la preparación y además preparar nuestra versión de la torta y compartirla con el mundo. Esto es posible gracias a fenómenos como la convergencia tecnológica, la posibilidad de publicación a través de dispositivos móviles e incluso la hipertextualidad.

Maldeadora Blog

Lo anterior representa una oportunidad muy grande para las PYMES, porque esta forma de producción de contenido implica retos que son más de conocimiento que de recursos. El rompimiento de los límites permite que las personas busquen a través de la web información generada por otros usuarios, que pueden no tener el prestigio para ser publicados en medios convencionales, pero que poseen el conocimiento como para compartirlo de manera fácil y rápida para esos consumidores que están en busca de contenido con esas mismas condiciones. Esto si es un espacio comunicativo porque es dinámico, el contenido se está actualizando constantemente por el emisor y el receptor que pueden cambiar sus roles gracias a la inmediatez.

Entendiendo todo lo anterior, como consumidor surgen las siguientes dudas: ¿Cómo sabemos que la receta que estamos leyendo en un blog realmente es buena? ¿qué nos garantiza que la recomendación de un restaurante que leemos en Twitter es verídica?, y como productor: si yo tengo un conocimiento que quiero compartir con los demás, a través de mi sitio web, ¿cómo garantizo llegar a una audiencia considerable? si mi blog tiene que competir con la página web de una gran pastelería ¿qué posibilidades tengo?

Claramente existen métodos out bound que involucran dinero, para posicionar un portal, independientemente de si sus recetas son buenas o no. Esto puede ser bueno para organizaciones que están empezando y que cuentan con los recursos para hacerlo, o para las grandes empresas que quieren estar en el primer lugar de búsqueda, sin embargo puede comprometer la calidad del contenido y perjudicar al usuario. Es por eso que existe el SEO, una metodología que hace que los motores de búsqueda premien de igual forma a las recetas caseras y a las más famosas pastelerías, por supuesto si se hace bien, y aunque no voy a entrar en detalle sobre cómo hacerlo adecuadamente, lo que es importante sobre el SEO, en este caso, es reconocer que es finalmente una observación sobre el comportamiento de los usuarios en la web.

¿Qué hacen las personas en la web?

Después de todo lo anterior, sería un poco ingenuo decir que sólo hay dos tipos de usuario: el que busca la receta y el que la publicó, sin embargo es una buena forma de empezar a clasificar. Podríamos considerar que entre estos dos tipos hay matices, como por ejemplo los influenciadores, que no necesariamente han preparado el plato pero que cuentan con algo de reconocimiento en la comunidad en línea y pueden hacer recomendaciones a otros usuarios. Ellos entrarían más en la categoría de productores.

En cuanto a los consumidores están los que buscan la receta específica de Postre de Milo, quienes buscan con intención; y los que intentan encontrar un buen restaurante para comer esta noche, quienes buscan por exploración. Lo importante es que ambos tipos de búsqueda van a terminar en algo más que la respuesta a la pregunta inicial, es decir, además de encontrar varias recetas de postre de milo o diferentes opciones para cenar en un orden de posicionamiento, que en teoría me pone al mejor de primero, tengo otras herramientas para evaluar mi decisión: ¿cuántos likes tiene esa receta?, ¿qué dicen las personas en foursquare sobre ese restaurante en la zona G?, ¿cuáles son los resultados si busco @OmaCafé en Twitter?, ¿hay “personas hablando de esto”?

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Todo lo anterior puede cambiar o reafirmar nuestra opinión sobre el café de la esquina, es por eso que ese cafecito debe tomárselo en serio y empezar a participar, de la misma forma en la que lo están haciendo sus clientes. La dinámica de comunicación entre productores y consumidores ha cambiado y ahora nos ha puesto en condiciones diferentes, probablemente más ventajosas pero también más exigentes con nuestra creatividad y nuestra calidad de contenido.

El mundo de la web pone ante nosotros millones de posibilidades sin ninguna clase de límites, y las barreras con las que nos podemos encontrar son más de conocimiento que de recursos. Son las personas las que han adaptado un espacio en el que cualquier participación es válida, y así mismo, son las personas las que le dan valor a dicha participación, para suplir la necesidad contemporánea de capturar y compartir con el mundo todos los momentos de la vida social. Esa necesidad que siempre había estado pero que nunca se suplía del todo por la dificultad de interacción. Hoy el fin no es tanto llegar a conocer a los que encuentras en la web, sino también llegar a encontrar ahí a los que conoces en las mismas condiciones.

 

Este post también fue publicado en bogotadigital.net una iniciativa ciudadana que impulsa a Bogotá como una ciudad digital, que aprovecha las nuevas tecnologías y promueve la innovación y el desarrollo.